Se inició en este deporte hace cinco años por su curiosidad por las armas. Hoy es un apasionado del tiro práctico, una disciplina de tiro deportivo en la cual el tirador debe disparar a diversos blancos en el menor tiempo posible, tratando de obtener el máximo puntaje. Rodrigo Maldonado es, desde hace cuatro años, el campeón tucumano de la categoría principal y será el representante del “Jardín de la República” en el Nacional que se llevará a cabo en Córdoba.
“Fui a practicar manejo de armas en el club Tiro Federal y me llamó mucho la atención cuando estaba aprendiendo la cantidad de escenografías que había. Entonces pregunté de qué se trataba y me contaron que ahí se practicaba este deporte. Así empezó mi amor por el tiro práctico”, contó Maldonado, que desde que empezó a competir se consagró campeón. “El primer año gané el torneo provincial en la categoría Novicios y a partir de la segunda temporada comencé a participar en la división General. Por suerte me va muy bien, porque fui campeón en los últimos cuatro años en forma consecutiva. También gané las últimas cuatro temporadas del Social Anual, que se disputa en Salta”, reveló el deportista de 40 años.
La entidad que rige este deporte es la “International Practical Shooting Confederation” (IPSC), que fue fundada en la ciudad de Columbia, Missouri (Estados Unidos), en mayo de 1976. “Este deporte se generó en Estados Unidos para entrenar a las fuerzas especiales. El objetivo era que sean lo más rápido y precisos posibles, en el menor tiempo. Por eso, la meta es obtener la mayor cantidad de puntos, en un período corto de tiempo. No sólo se busca precisión, sino también velocidad. La idea es medir la capacidad de un deportista en disparar rápida y precisamente un arma de fuego de grueso calibre, que por lo general es de 9 milímetros”, explicó Maldonado.
En Tucumán, actualmente son cerca de 60 los tiradores que practican este deporte. “De esos 60, aproximadamente somos 30 los que competimos en casi todos los certámenes. En nuestra provincia no es un deporte muy conocido, pero en los últimos años viene en crecimiento. A nivel mundial, se practica oficialmente en 43 países que están reconocidos como regiones por la IPSC. Además hay algunos en espera ser reconocidos. En República Checa es uno de los tres deportes más populares”, reveló.
Maldonado está entre los 10 mejores tiradores del país y forma parte de la delegación argentina que participará en el Panamericano 2022 que se realizará en septiembre del próximo año en Orlando (Estados Unidos). “También estoy en el seleccionado que irá al Mundial de Tailandia, que está previsto para noviembre de 2022 en la ciudad de Pattaya. En el único torneo internacional en que participé fue en el Latinoamericano 2019, que se hizo en Buenos Aires, donde compitieron 23 países. Hubo representantes de Grecia y terminé en el puesto 21, entre más de 500 tiradores. Desde que comencé a practicar esta disciplina me aboqué de lleno y lo hago en forma profesional. Tengo un psicólogo deportivo que me ayuda a manejar la ansiedad competitiva, un preparador físico que adapta la actividad a mi disciplina y un entrenador de tiro, que es de Villa María (Córdoba). Además, el nutricionista es mi papá, Carlos Maldonado. Hay todo un equipo que hace posible que yo obtenga buenos resultados. Actualmente, tengo mi vida dedicada a pleno al tiro práctico”, señaló.
“Disparamos con una pistola 9 milímetros, por lo que se necesita tener un excelente manejo de las armas y estar bien entrenado. Actualmente tengo una academia que funciona en el Tiro Federal. Todos los días realizo manipulación de armas, seis veces a la semana me entreno en la parte física, combinando ejercicios en un gimnasio y al aire libre. Cerca de los torneos importantes practico tres veces a la semana con municiones, lo que significan 2.500 tiros mensuales”, agregó.
El próximo objetivo de Maldonado será el campeonato “Batalla de Tucumán”, que se realizará el 26 de septiembre en el Tiro Federal, con la participación de deportistas tucumanos, salteños, jujeños y cordobeses. Luego llegará una fecha del Social Anual de Salta y el Nacional, que está previsto para el próximo mes en Córdoba. “Tengo muchas expectativas de seguir creciendo en este deporte y que se haga cada vez más conocido en nuestra provincia”, concluyó.
El peor servicio público
written by cgamboa | Noviembre 17, 2021
Dejen de buscar. Ya está claro. El peor servicio público en Chile no es la Salud, ni la Educación, ni siquiera la Justicia.
El peor servicio público en Chile son las AUTORIDADES FISCALIZADORAS deControl de Armas. Ahora bien, decir que todas son malas no sería justo, porque como sabrás, todas funcionan diferente. Si la que corresponde a tu domicilio no es tan mala, considérate afortunado. Pero algunas…
¿Te imaginas un servicio público que sólo funciona con papel? Las AF operan a base de “actuaciones”, curioso pero adecuado nombre que le dan a cada trámite que uno se ve obligado a hacer con ellos. Cada actuación representa un legajo de papel que se almacena en una carpeta y se olvida en un archivo. Cada cierto tiempo, algún funcionario se ve obligado a buscar en ese archivo pero, normalmente, hay que llevar cada papel, incluso aquellos que provee el propio Estado, cada vez. Una y otra vez. Y solamente en papel. Un cero en modernidad.
¿Te imaginas un servicio público que no conoce las firmas digitales? ¿Qué es más seguro hoy en día? La firma electrónica avanzada o la firma de puño y letra. Si dijiste puño y letra, tal vez podrías trabajar en una AF. En algunas, no tendrán la capacidad de verificar si el archivo PDF que tienen ante sus ojos está firmado o no. Ellos prefieren la tinta.
¿Te imaginas un servicio público que te pregunta lo mismo cada vez que acudes a él? Para inscribir armas, hay que rendir una prueba de 90 preguntas que incluye cuestiones como distinguir entre el cañón y la culata, u ordenar de mayor a menor calibres (existen dos alternativas correctas pero para ellos es únicamente la C). Si ya diste la prueba, no importa. Tendrás que volver a rendirla aunque lo hayas hecho ayer. Esto no es una exageración. Si tienes armas legalmente, significa que estás habilitado por 5 años. Pero esa habilitación no tiene efecto práctico alguno, excepto un carnet que indica cuándo tendrás que volver al infierno para renovar tus papeles.
¿Te imaginas un servicio público que ignora los certificados que te entrega otro servicio público? Si tienes el Certificado de Antecedentes para fines especiales que exige la Ley limpio, bueno, eso podría no bastar. Todos los días, chilenos que cumplen la Ley se ven discriminados por la información que contiene el “biométrico”, y según la cual las AF determinan quién es y quién no es idóneo para poseer armas. No tendrás derecho a conocer la información sobre ti y tus cercanos que maneja tras bambalinas Carabineros. Hoy, de manera ilegal incluso, han incorporado una entrevista personal con un policía que determina, en última instancia, si tendrás o no el derecho a poseer un arma. O a seguir conservando las tuyas. Nuevamente estamos supeditados a las “sensaciones”.
¿Te imaginas un servicio público que, aun siendo kafkiano, sea gratuito? Este no lo es, es caro. Las AAFF reciben alrededor de 6 mil millones de pesos al año producto de los aranceles que cobran por cada munición que tu compras y cada acreditación que te permiten. Pagas, junto a otros 500 mil chilenos, para no ser tratado como un delincuente por el sólo hecho de que tengas o te guste el tiro deportivo, la caza, el coleccionismo o la tengas para defenderte de los verdaderos delincuentes. Y a pesar de que pagues, no siempre conseguirás no ser maltratado al acudir a este servicio público.
Todo esto, se comete bajo la supervigilancia de una institución cuya única función es aplicar la Ley. La Dirección Nacional de Movilización Nacional, DGMN, una institución dirigida por un General de la República, que no sólo permite que su servicio sea el peor, sino que avala que se vulneren los derechos de los usuarios de ese servicio.
¿Y sabes que sucede cuando el servicio recibe felicitaciones para uno de sus funcionarios, porque es diligente, atiende bien, ayuda al usuario o simplemente porque no actúa de manera prepotente?, pues lo cambian de función a una donde no tenga contacto con público. Dicho de manera directa y franca, en este servicio público kafkiano, lo castigan por hacer bien su trabajo.
10 Tips Para Mejorar Tu Puntería
written by cgamboa | Noviembre 17, 2021
Artículo dirigido a quienes no practican tiro o se acaban de iniciar informalmente en esta disciplina deportiva, especialmente en arma larga. Por Carlos H. Nesci para Revista Aire Libre
Para obtener buenos resultados se torna necesario repetir las acciones consistentemente. Parándonos bien, equilibrando el cuerpo adecuadamente, ejerciendo la misma presión sobre las partes de nuestra anatomía que entrarán en contacto con el arma y no desentendiéndonos mentalmente del disparo hasta mucho después que este se haya ejecutado. Para que un disparo sea exitoso se requiere de estos aspectos sumados a otros 2 muy importantes, un arma y elementos de puntería (sistemas abiertos u ópticos) precisos.
Un sistema de puntería sirve para orientar y ubicar el arma en el lugar donde queremos impactar. Como todo sistema de registro será tan bueno como su capacidad de mantenerse inalterable a pesar de los bruscos movimientos que los disparos provocan.
El sistema de puntería debe ser tan confiable como el arma misma. Aunque suene exagerado, la verdad es que son los ojos del arma.
Resumiendo, el secreto de un disparo acertado está en: sostener el arma de forma estable, mantener las miras alineadas y controlar el gatillo o cola del disparador. Para que estos 3 requisitos se cumplimenten satisfactoriamente deberemos actuar sobre otros componentes y acciones de la biomecánica del disparo. Hasta aquí la teoría vayamos ahora a la práctica…
El arma
Debemos asegurarnos que este descargada y tomaremos todos los recaudos de seguridad necesarios para cargarla, cosa que haremos sólo cuando estemos en zona de tiro y frente al blanco. La tomaremos siempre igual y una vez que nos sintamos cómodos con ella, trataremos de registrar mentalmente esa posición para poder repetirla consistentemente. Tendremos que ver cuál es esa posición en función del peso y la forma del arma y las características de nuestro cuerpo: altura, longitud de brazos, tamaño de manos etc.
Una buena posición nos brindará comodidad para sostener el arma a la vez que permitirá su repetición sin mayor esfuerzo. Recordemos que la precisión es hija de la consistencia y esta se logra repitiendo las acciones sin modificar las variables. El arma hará contacto con nuestras manos, mejilla y hombro.
Las manos
Tendrán que ejercer siempre la misma presión y esta no deberá ser excesiva. La mano de apoyo deberá ubicarse en el lugar que nos resulte más cómodo de la chimaza. Ese lugar debería estar en algún punto ubicado desde la mitad hacia delante. El apoyo estará dado por la palma desde la zona de unión entre el índice y el pulgar. A su vez la mano que dispara debe rodear la empuñadura y permitir que la falange distal de su dedo índice toque el gatillo, evitando, en lo posible, que ese dedo haga contacto con la culata.
La posición a adoptar debe ser estable, cómoda y relajada.
El dedo índice, idealmente, sólo debería tocar al gatillo y ejercer con la punta o falange distal un movimiento suave y constante de presión en línea recta, la misma del cañón del arma. Si la presión ejercida sobre el gatillo es lateral ya estaremos modificando la trayectoria del disparo. El dedo va al gatillo sólo cuando ya hemos apuntado y estemos iniciando la fase de respiración previa al disparo.
La mano que dispara debe tomar la empuñadura sin generar presión excesiva y liberando el dedo índice para que el mismo se focalice en el disparo.El dedo índice solo deberá tocar el gatillo con la falange distal, haciendo presión suavemente en línea recta, en la línea del cañon
La cabeza
Debe estar naturalmente erguida, evitando inclinaciones para impedir tanto el desequilibrio del cuerpo, alteraciones en los puntos de contacto con el arma y las presiones que en ellos ejercemos, como distorsiones visuales –errores de paralaje si el sistema de puntería es óptico–.
En esa posición la cabeza espera el contacto del arma con el hombro y cuando esta hace contacto la mejilla queda emplazada naturalmente en la culata.
La cabeza debe estar lo más erguida posible y hacer solo un ligero movimiento descendente para que la mejilla contacte a la culata
El hombro
La culata va al hombro, justo al “hueco” o bolsillo que se forma entre el pectoral y el deltoides. Mientras levantamos el arma nuestros ojos deberían mirar hacia la línea del blanco. Al llegar la culata a la altura del hombro y sin perder el paralelismo de nuestros ojos respecto del piso, la acomodamos en el hueco del hombro y hacemos contacto con nuestra mejilla que debería ubicarse entre el hueso del pómulo (malar o cigomático) y la culata.
La culata hace contacto con el hombro en el hueco que forma la unión del pectoral y el deltoidesLa presión con el hombro puede ser mayor o menor, pero debemos intentar por todos los medios que sea siempre la misma. Hombro y mejilla juegan en dupla.
La mejilla
Debe ejercer siempre la misma suave presión, para que a la vez nuestro ojo esté ubicado –también– siempre en el mismo lugar de la culata. Al hacerlo, nuestra mejilla formará un pliegue facial que quedará entre el hueso y la culata. Tratemos de que tenga siempre el mismo espesor.
La mejilla debe ejercer siempre la misma suave presión generando un pliegue facial mayor o menor según la morfología de nuestro rostro.
Se debe intentar consistencia tanto en el lugar donde “anclamos” nuestra mejilla como en la presión que ejercemos. Esta no debe ser excesiva ya que podríamos generar una distorsión ocular al momento de ejecutar el disparo.
Los pies
Son grandes protagonistas en la alineación y equilibrio de la posición. El que corresponde al brazo que sostiene debe estar adelantado y el otro retrasado tal como se ilustra en la foto. Lo importante es que ambos (que deberían tener entre sí una distancia similar al ancho de nuestros hombros ) estén dispuestos de tal forma que nos permitan sostener el arma de forma estable y relajada.
La posición natural para apuntar -una vez que sabemos lo que hay que hacer- se logra cerrando los ojos en dirección al blanco. Pero seguramente no quedaremos totalmente alineados con él.
Una vez parados de esta forma, tomamos el arma, encaramos mirando al blanco, dejando que la culata alcance nuestro hombro y la mejilla encuentre su lugar e anclaje.
Para corregirla no giraremos el torso – lo cual provocaría tensiones musculares – sino, simplemente los pies.
Seguramente sentiremos que está todo bien pero, es muy probable que el blanco nos quede desplazado hacia alguno de los laterales, entonces giraremos para ubicarlo pero… resulta fundamental, para no atentar contra la precisión del tiro, girar los pies ligera y progresivamente – hasta quedar bien alineados – y no hacerlo desde la cintura. Si el tiro es a un blanco estático, lo único que moveremos de nuestro cuerpo – para alinearnos con él – son los pies!
Resulta fundamental hacer el ajuste fino en la alineación hacia el blanco solo con los pies.El movimiento será muy sutil y mantendremos “la posición natural a apuntar”.
La respiración
Conviene inspirar profundamente y espirar antes de encarar el arma y una vez que lo hacemos repetir el ciclo pero sin espirar totalmente, manteniendo gran parte del aire en nuestros pulmones. Mientras retenemos la respiración para atenuar el movimiento de nuestro cuerpo, procederemos con las demás acciones que completarán el disparo. Si no fuera posible producir el disparo dentro de los primeros 15 segundos de pausa respiratoria – porque no logramos sostener la mira en el blanco o por algún otro impedimento – suspenderemos la acción, nos relajaremos y reiniciaremos nuevamente el ciclo. Respiramos profundamente, encaramos, exhalamos el 50% del aire de los pulmones, retenemos el resto y continuamos con las demás acciones del disparo.
El disparo
Estamos relajados con la posición ideal adquirida, estables y perfectamente alineados con el blanco, ahora solo resta, nada más y nada menos, que apretar el gatillo. Bien, este es el momento crucial en que todo lo bueno que hemos logrado hasta el momento se puede arruinar por un movimiento involuntario, generado por el stress del disparo o por una mala técnica en la ejecución de la acción.
Resulta fundamental conocer el recorrido del disparador y saber en que momento alcanzamos la última resistencia. Debemos entrenar el dedo para que perciba claramente el arribo a ese punto.
En el momento previo al disparo debemos estar dentro del blanco, mientras comenzamos a ejercer ligera presión en el gatillo. Es muy importante conocer su recorrido, su juego o zona libre y la resistencia que ofrece hasta liberarse. Resulta beneficioso hacer disparos, en los calibres mayores se ofrecen unas balas plásticas o dummy para hacer dry-firing en cal.22 ó aire comprimido no tenemos esa opción, al blanco sentados y con apoyo para desentendernos de los otros aspectos de la posición de pie y poder concentrarnos exclusivamente en el recorrido y la resistencia de la cola del disparador.
Lo ideal es llegar a emplazar nuestra mira en el blanco teniendo que superar sólo la última resistencia del gatillo. Recordemos que nuestra falange distal de la mano que dispara es nuestro único contacto con él y a la vez ese dedo sólo está en contacto con el gatillo. Bien, estamos en la zona del blanco donde queremos impactar, nuestra mira a pesar de los esfuerzos por mantenerla estable oscila ligeramente alrededor del 9 y 10 del blanco. Mientras la sostenemos en zona ya alcanzamos el punto máximo de resistencia del disparador, mágicamente la mira se aquietó y posó cerca del diez y el disparo se produjo.
Resultado, un diez bajo que pudimos cantar antes de verlo porque nuestra concentración era tal que sabíamos donde estaba ubicada la cruz o el guión de la mira en el mismo momento en que se produjo el disparo. Experimentamos así la mágica sensación de sentirnos proyectados en el disparo. El tirador deportivo debido a la práctica constante logra mecanizar, integrar y a la vez descomponer estas acciones dentro del breve tiempo que va de la preparación a la ejecución del disparo.
En él se crea un pasadizo neurológico que le permite disparar cuando tiene ante si la imagen perfecta, es decir cuando se produce la alineación de miras en el lugar deseado y casi sin movimiento aparente. Muchas veces es como si no tuviera conciencia de la ejecución manual del disparo y sintiera que el mismo ha sido ejecutado por su cerebro.
El Blanco
Si practicamos tiro informal en nuestra casa debemos tomar todos los recaudos para hacerlo en forma segura. Resulta indispensable contar con una trampa para balines. También y a los fines de concentrarnos adecuadamente es conveniente contemplar el blanco por unos instantes (10 a 15 segundos) antes de comenzar con la práctica.
Debe estar emplazado en zona segura y bien iluminado. Si disparamos con calibre .22 lo haremos en el polígono de un club de tiro observando todas las medidas de seguridad correspondientes.
Si lo hacemos con aire comprimido, adquiramos una trampa para balines y practiquemos en zona muy segura pensando que algún balín puede escapar a los límites de la trampa por lo cual resulta aconsejable agregar detrás un par de recortes de goma EVA que ayudarán a ampliar la zona de contención.
Sugiero también dedicarle un par de minutos a la contemplación del blanco previo a la sesión de tiro. Lo recomiendo como técnica de concentración y puesta en sintonía con nuestro propósito de acertar.
El seguimiento
Efectuado el disparo no debemos movernos y continuar en la misma posición por 2 o 3 segundos. Esto evitará cualquier movimiento involuntario producto de nuestra ansiedad por ver el resultado.
Es el bendito “follow through” de todos los deportes en los que proyectamos algún elemento y debemos terminar perfecta y fluidamente el movimiento o la ausencia de movimiento – como en este caso.
La intención es disparar y quedarse inmóvil en esa posición, mirando el blanco por un par de segundos para impedir que nuestra ansiedad por ver el resultado obtenido, genere algún movimiento no deseado cuando todavía podemos influir sobre la trayectoria del proyectil.
Según la disciplina y/o tipo de arma esto puede ser más o menos crítico.
Recapitulando la secuencia del disparo
Nos paramos frente al blanco con la posición de pies indicada.
Respiramos profundo y exhalamos totalmente.
Volvemos a respirar profundo y retenemos totalmente el aire.
Levantamos el arma y encaramos.
Apoyamos el arma en el hombro, llevamos nuestra mejilla a la culata.
Exhalamos la mitad del aire y ajustamos con los pies la alineación al blanco, si fuese necesario.
Mantenemos la respiración y hacemos presión en el gatillo hasta llegar a la máxima resistencia.
Esperamos a que las miras se posen en el lugar deseado y el gatillo libere el disparo.
Producido el impacto nos quedamos inmóviles en esa posición mirando el blanco, para dar una idea de tiempo… con que contemos hasta 3, después de haber tirado, es suficiente.
IMPORTANTE: si entre los puntos 6 y 8 demoramos más de 15 segundos y sentimos que no podremos mantener el arma estable, debemos exhalar totalmente, bajar el arma, relajarnos, inspirar profundamente reteniendo el aire y repetir el ciclo desde el punto 6.
Comentarios Finales
Lograr incorporar el presente conjunto de sugerencias a la práctica de esta actividad requiere un mínimo de ejercitación para que estas acciones se vayan mecanizando pero, aunque el tiro no sea una disciplina que realicen con frecuencia, conviene siempre conocer los fundamentos que permiten hacerlo con razonable idoneidad.
Adicionalmente, estos consejos pueden utilizarse en fotografía para evitar las fotos movidas cuando las tomamos a baja velocidad.
Confiamos en que la información les resulte de interés y contestaremos cualquier consulta vinculada con su contenido a través de este blog.
Mucho se ha hablado y escrito sobre el tema y, a pesar de ello, los tiradores recién iniciados no le dan la importancia suficiente o no han descubierto todavía la influencia que puede tener en el resultado final de sus disparos.
Luego de leer un par de notas en revistas americanas que trataban la cuestión y estimulado por las repercusiones que tuviera la nota “10 tips para mejorar tu puntería”, decidí volver a escribir de manera más puntual sobre el tema.
Por supuesto, los americanos aplican su conocida fórmula KISS (palabra memorable porque significa “beso” pero que es la sigla de “keep it short and simple”, que traducido a nuestro lunfa sería algo así como…“ hacela corta y fácil”) y si bien intentaré respetar esta consigna, me parece importante dedicarle un poco de tiempo a la identificación de los principios y consecuencias de la respiración en el tiro.
Cómo todos sabemos, las dudas pasan por si debemos llenar totalmente nuestros pulmones o encontrar un punto entre los 2 tercios y el vacío total. Difícil dar una respuesta válida para todos ya que como buenos individuos que somos no todos tenemos la misma capacidad aeróbica. Por lo tanto, profundizaremos el tema para determinar qué opciones tenemos en la interrupción voluntaria del ciclo natural de respiración.
Tengamos en cuenta lo siguiente:
La respiración es automática, lo hacemos inconscientemente, inhalando y exhalando. Y más allá de la pausa deliberada que intentemos hacer, al llegar al límite, nuestro cuerpo nos obligará a volver a respirar.
Tenemos una cadencia y un ciclo propio y natural. El tórax y el diafragma se expanden durante la inspiración, el diafragma se contrae y baja, mientras que los músculos entre las costillas se contraen y suben. Esto aumenta el tamaño de la caja torácica y reduce la presión interna. Como resultado, el aire se precipita hacia adentro y llena los pulmones.
Durante la espiración, el diafragma se relaja y el volumen de la caja torácica disminuye, a la vez que la presión dentro de ésta aumenta. En consecuencia, los pulmones se contraen y el aire es expulsado hacia afuera.
Como todos sabemos, respirar durante el proceso de disparo afecta seriamente nuestra puntería, ya que conspira contra la estabilidad y nos desplaza del blanco.
Por lo tanto, el mejor momento para controlar el ciclo respiratorio es durante la “pausa respiratoria”, hecho que se produce una vez que exhalamos. Lo ideal es automatizar este proceso para que no resulte consciente y, como consecuencia, se transforme en un elemento más de estrés.
No se debe forzar la exhalación ya que esto provocaría la contracción de los músculos del pecho, todo lo contrario del efecto deseado que no es otra cosa que un estado de relax que favorezca la inmovilidad y prolongue, sin tensiones, nuestro tiempo de apnea.
Si tratamos de cortar la respiración con los pulmones llenos vamos a experimentar mayor incomodidad que si lo hacemos con menos aire en ellos y, con los músculos involucrados en el proceso, en estado de relajación.
A esta altura muchos se preguntarán y con razón ¿Cuánto tiempo se puede o debe aguantar la respiración?
Si bien eso depende de las condiciones y aptitudes físicas del tirador, se puede decir que el tiempo de apnea – en situación de puntería – no debería extenderse más de 8 segundos, posiblemente el ideal pase por los 5” y el límite esté en los 10”.
En la medida que el tiempo se extienda comenzarán los problemas de agudeza visual por falta de oxigeno. Además el arco de movimiento se incrementará ya que el cuerpo empezará a manifestar ciertos movimientos involuntarios y nuestra concentración decaerá notoriamente. La necesidad de volver a respirar postergará cualquier otra demanda atencional.
Uno puede modificar el uso de la pausa respiratoria según la disciplina que practique. Obviamente las disciplinas dinámicas – en las que se incluye movimiento y/o desplazamiento – requerirán de ciertos ajustes de ritmo y pausa, acordes con nuestro estado físico y la demanda de esfuerzo que el ejercicio requiera.
Lo importante es tener en cuenta el efecto que el ciclo respiratorio provoca al momento de comenzar a trabajar sobre la posición de tiro – el stance – y de esa forma ajustarlo a nuestra conveniencia, practicarlo reiteradas veces hasta que lo automaticemos y lo podamos llevar a cabo sin pensar.
En situaciones donde es imposible relajarse porque el esfuerzo físico hace que nuestro corazón bombee a altísimas pulsaciones, la forma de neutralizar el caos de movimientos es una súbita inhalación, una breve pausa y, durante la misma, un rápido y controlado disparo.
En mi caso, disparando con fusil, después de acomodar el cuerpo y direccionar debidamente los pies (para que el punto natural a apuntar coincida con el blanco y no deba hacer ninguna corrección muscular que ocasione fatiga y tensiones) procedo de la siguiente forma:
Inhalo profundamente mientras levanto el fusil y encaro.
Con las miras en zona de blanco exhalo hasta sentirme cómodo, reteniendo parte del oxigeno en mis pulmones.
Hago la pausa, mientras busco la imagen ideal del blanco.
El rifle se detiene y disparo.
Respecto del punto 4, aclaro que allí mi dedo ya comenzó a desplazar al gatillo hasta la detención del rifle en el blanco y también suelo darle prioridad a la detención del rifle sobre la búsqueda del centro geométrico.
Es decir, privilegio un rifle detenido en algún lugar de la zona del 10, antes que la búsqueda de la perfección de un blanco “mosca” porque sé que el primero será un buen tiro y el otro, un tiro forzado que puede terminar aterrizando en la zona del 8 ó menos.
Lo más probable es que el tiempo total de ejecución de estos 4 puntos, desde la inhalación hasta el disparo, ronde los 15 segundos.
Conclusión: Practiquemos una forma razonable de inhalar y exhalar en parte, sostener la pausa y disparar controladamente. Si lo hacemos habitualmente lograremos internalizarlo y pasarlo del consciente al inconsciente para que el ciclo fluya naturalmente lo que, seguramente, mejorará nuestra puntería y, como consecuencia, nuestras agrupaciones.
Fijando posiciones
written by cgamboa | Noviembre 17, 2021
El pasado 27 de octubre hicimos nuestra presentación en la Comisión de Seguridad Ciudadana, este es el documento que les enviamos a los parlamentarios. En el detallamos los artículos que nos parecen mas complicado, aunque no están la totalidad. Pero si lo central, lo medular, lo mas malo.